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Nutrición digestiva: SIBO, síndrome de intestino irritable y dieta FODMAP

Llevas años con hinchazón, gases, dolor abdominal o un tránsito que va y viene. Has ido al médico, te han hecho pruebas, y muchas veces la conclusión ha sido que «no tienes nada». Pero tú sigues igual, midiendo qué te sienta bien y qué no, y con la lista de alimentos que toleras cada vez más corta.

Soy Eli Vicci, dietista-nutricionista colegiada (nº AND.01785). La nutrición digestiva es a lo que dedico la mayor parte de mi consulta, y es también la razón por la que me especialicé: veía a demasiada gente llevando años sin respuestas, o con dietas tan restrictivas que el problema ya no era solo digestivo.

Esta página es para que entiendas qué te puede estar pasando y qué papel tiene realmente la alimentación. No sustituye a tu médico: el diagnóstico le corresponde a él. Lo que sí puedo hacer es acompañar el tratamiento desde lo que comes.

En qué te puedo ayudar

Con qué situaciones trabajo

SIBO

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado aparece cuando hay más bacterias de las que debería en un tramo donde normalmente hay pocas. Al fermentar lo que comes producen gas, y de ahí la hinchazón que empeora a lo largo del día.

Se confirma con un test de aire espirado que solicita e interpreta tu médico. Si ya te lo han hecho, lo revisamos juntas en consulta y adaptamos la alimentación a lo que muestre.

Síndrome de intestino irritable

Es un diagnóstico clínico, no de exclusión: existen unos criterios establecidos, los de Roma IV, que lo definen a partir del dolor abdominal y su relación con la defecación.

Que las pruebas salgan normales no significa que no te pase nada. Significa que el problema está en cómo funciona tu intestino, no en su estructura, y ahí la alimentación tiene mucho que decir.

Disbiosis y microbiota

La composición de tu microbiota influye en la digestión, en las defensas y en cómo te sientes. Pero cuidado con lo que se promete alrededor de este tema: ningún suplemento "repuebla" tu microbiota por sí solo.

Lo que sí tiene evidencia detrás es trabajar la variedad de la dieta, la fibra que toleras y los fermentados, con cabeza y en el momento adecuado del proceso.

Intolerancias y digestiones pesadas

Lactosa, fructosa, sorbitol, histamina. Antes de retirar nada de forma permanente conviene saber qué toleras de verdad y en qué cantidad, porque casi nunca es todo o nada.

También trabajo la dispepsia y esas digestiones lentas y pesadas que no encajan con ningún diagnóstico concreto pero condicionan el día entero.

LA HERRAMIENTA MÁS USADA Y PEOR ENTENDIDA

La dieta baja en FODMAP tiene tres fases

Los FODMAP son hidratos de carbono que algunas personas fermentan más de la cuenta. Trabajo con la clasificación de alimentos de la Universidad de Monash, que es la referencia internacional.

 
 

01

Reducción

Se bajan temporalmente los alimentos con más FODMAP para ver si los síntomas responden. Es la fase que todo el mundo conoce, dura unas semanas, y no es un objetivo: es una prueba.

02

Reintroducción

Se van devolviendo los grupos uno a uno, de forma ordenada, para saber cuáles toleras y en qué cantidad. Es la fase que más se salta y la que de verdad da la información.

 

03

Personalización

Te quedas con tu dieta definitiva: la más amplia posible dentro de lo que te sienta bien. No una lista de prohibidos, sino un mapa de lo que tu cuerpo maneja.

CÓMO FUNCIONA LA CONSULTA

Un proceso claro, de la primera cita a tu autonomía

01

Primero te escucho

Dedicamos un tiempo para conocerte: historia clínica, hábitos, analíticas y todo lo que has intentado antes. Sales con un diagnóstico nutricional claro.

 

02

Plan personalizado

En 48–72 horas recibes tu plan: menús flexibles, lista de la compra y pautas claras para mejorar los puntos de intervención que hemos establecido en la primera cita.

 
 

03

Seguimiento

Cada dos o tres semanas revisamos juntas qué funciona y qué no. Ajustamos el plan a tu vida, no tu vida al plan.

 
 

04

Autonomía

La meta es que dejes de necesitarme: te llevas las herramientas para comer bien por tu cuenta, para siempre.

 
 

Lo que no vas a encontrar aquí: protocolos cerrados iguales para todo el mundo, listas de alimentos prohibidos para siempre, detox, ni suplementos que prometen arreglar tu microbiota. En digestivo hay mucho vendehumos, y precisamente por eso conviene ir despacio y con criterio.

Tampoco encontrarás un diagnóstico. No diagnostico ni solicito pruebas: eso le corresponde a tu médico o a tu digestivo. Lo que hago es trabajar la alimentación a partir de lo que ellos determinen, y coordinarme con ellos cuando el caso lo requiere.

Puedes ver todas las modalidades de consulta o escribirme desde la página de contacto.

EL PRIMER PASO

¿Te reconoces en algo de esto?

Cuéntame tu caso sin compromiso. Te digo con honestidad si creo que puedo ayudarte y cómo lo enfocaría.

FAQs

Preguntas que me hacen a menudo

No es imprescindible, pero ayuda mucho. Si ya tienes un test de aire espirado o informes de digestivo, tráelos y los revisamos. Si no, empezamos igualmente por lo que sí podemos trabajar, y si veo que hace falta alguna prueba te oriento sobre qué comentar con tu médico. 

Depende de tu caso, pero el objetivo nunca es quitar: es averiguar. Si hay que reducir algo, es por una temporada concreta y con una fecha en mente. Después viene la reintroducción, que es donde de verdad se aprende qué toleras y en qué cantidad

La fase de reducción dura unas semanas, no meses. Si llevas mucho tiempo en ella, algo no va bien: restringir de forma prolongada empobrece la variedad de la dieta y puede afectar a tu microbiota. La dieta baja en FODMAP es una herramienta de diagnóstico nutricional, no un destino.

La alimentación acompaña al tratamiento, no lo sustituye. En SIBO el abordaje suele ser médico y nutricional a la vez, y lo que comes influye mucho en cómo te encuentras durante el proceso y en cómo recuperas variedad después. Me coordino con tu médico cuando el caso lo requiere.

Es una de las frases que más escucho en consulta. Que las pruebas salgan normales no significa que no te pase nada: significa que el problema está en cómo funciona tu intestino, no en su estructura. El síndrome de intestino irritable se diagnostica precisamente así, por criterios clínicos.

Sí. La consulta online funciona igual de bien para estos casos y atiendo a pacientes de toda España. También hay consulta presencial en La Línea de la Concepción.