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Nutrición pérdida de peso

Has hecho dietas que funcionaron durante unas semanas. Has perdido peso, lo has recuperado, y a estas alturas ya no sabes si el problema está en las dietas o está en ti. Cada vez que empiezas de cero cuesta un poco más creerte que esta vez va a ser distinta.

Soy Eli Vicci, dietista-nutricionista colegiada (nº AND.01785), y te lo digo con claridad: no es falta de fuerza de voluntad. Una forma de comer que te obliga a apretar los dientes funciona exactamente el tiempo que aguantas apretándolos. Cuando la vida se pone por medio —un viaje, una temporada mala, una cena con amigos— el plan se cae. Y no se cae porque tú falles: se cae porque estaba diseñado para caerse.

Aquí lo hacemos al revés. En lugar de darte un menú cerrado, partimos de cómo comes de verdad: tus horarios, tu trabajo, quién cocina en tu casa, qué pasa un viernes por la noche. El objetivo no es que aguantes un plan. Es que dentro de un año sigas comiendo así sin tener que pensarlo.

Lo que casi nadie te explica

Por qué las dietas dejan de funcionar

Tu cuerpo se adapta

Cuando la ingesta baja mucho y se mantiene así durante semanas, el organismo responde: la sensación de hambre aumenta, tiendes a moverte menos sin darte cuenta y cada vez cuesta más avanzar. No es que tu metabolismo esté roto: es que está haciendo exactamente su trabajo.

Por eso las restricciones agresivas suelen funcionar rápido al principio y frenarse justo cuando ya llevas semanas aguantando.

El todo o nada

Un plan perfecto convierte cualquier desvío en un fracaso. Una cena fuera, un fin de semana, un día malo, y aparece el "ya lo he estropeado, empiezo el lunes".

El problema no fue la cena. Fue que el plan no tenía sitio para ella. Buena parte de la consulta se dedica a eso: qué haces cuando el día se tuerce. Porque se va a torcer.

No te enseñan a decidir

Un menú cerrado te dice qué comer, pero no por qué. Mientras lo sigues funciona; el día que se acaba, o que estás en un sitio donde no hay nada de la lista, vuelves a lo de antes.

No porque no te esforzaras, sino porque nadie te dio criterio. Lo importante no es el plan de la primera semana: es lo que sabes hacer en el mes seis.

Estaba pensada para otra vida

Cinco comidas medidas al gramo, tuppers para toda la semana y cero flexibilidad no encajan con turnos, niños, viajes o una casa en la que cocina otra persona.

Lo sostenible no es lo más estricto: es lo que puedes repetir un martes cualquiera. Por eso la primera consulta se va casi entera en entender tu vida, antes de tocar nada de lo que comes.

EL OTRO CAMINO

Qué hacemos en su lugar

No hay un método secreto ni un protocolo especial. Hay una forma de trabajar más lenta al principio y mucho más sólida después, construida sobre lo que ya haces en vez de sobre lo que deberías hacer.

 
 

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Empezamos por tu vida

Tus horarios, tu trabajo, quién cocina en tu casa, cuánto tiempo real tienes y cuánto te apetece dedicarle. El plan se construye encima de eso, no al revés. Si no encaja con tu semana, no importa lo bien diseñado que esté.

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Un cambio cada vez

No diez cosas nuevas el primer día. Una, hasta que deje de costarte y ya no tengas que pensarla. Luego la siguiente. Avanza más despacio de lo que te gustaría y por eso no se cae en la primera semana mala.

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Que puedas sin mi

Cada decisión viene con su porqué, para que sepas resolver tú cuando no estés en consulta: un viaje, una comida familiar, una temporada de estrés. El objetivo es que dejes de necesitarme.

CÓMO FUNCIONA LA CONSULTA

Un proceso claro, de la primera cita a tu autonomía

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Primero te escucho

Dedicamos un tiempo para conocerte: historia clínica, hábitos, analíticas y todo lo que has intentado antes. Sales con un diagnóstico nutricional claro.

 

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Plan personalizado

En 48–72 horas recibes tu plan: menús flexibles, lista de la compra y pautas claras para mejorar los puntos de intervención que hemos establecido en la primera cita.

 
 

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Seguimiento

Cada dos o tres semanas revisamos juntas qué funciona y qué no. Ajustamos el plan a tu vida, no tu vida al plan.

 
 

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Autonomía

La meta es que dejes de necesitarme: te llevas las herramientas para comer bien por tu cuenta, para siempre.

 
 

EL PRIMER PASO

¿Te reconoces en algo de esto?

Cuéntame tu caso sin compromiso. Te digo con honestidad si creo que puedo ayudarte y cómo lo enfocaría.

FAQs

Preguntas que me hacen a menudo

No te lo puedo decir, y te diría que desconfíes de quien te dé una cifra antes de conocerte. Depende de tu punto de partida, de tu historia con las dietas, de tu salud y sobre todo de qué puedas sostener en tu día a día. Lo que sí hago desde la primera consulta es decirte con honestidad si creo que puedo ayudarte y cómo lo enfocaría.

Te doy pautas y, si te ayuda a organizarte, propuestas de comidas. Lo que no te voy a dar es un menú del que no puedas salirte, porque eso funciona mientras lo sigues y deja de funcionar el día que la vida se cruza. Partimos de tu forma de comer para ajustarla, no para sustituirla por otra prestada.

No. Hay procesos enteros en los que la báscula no aparece y funcionan igual de bien. Medimos composición corporal solo cuando aporta información útil para tu caso, y si pesarte te genera ansiedad o te condiciona el día, lo dejamos fuera y trabajamos con otras referencias.

Es una de las frases que más escucho en consulta. A veces hay ajustes en la alimentación que no se ven a simple vista. Otras veces hay algo más de fondo —el descanso, una cuestión hormonal, un problema digestivo, la medicación— que conviene mirar antes de apretar más. Si sospecho que hay algo que se escapa de mi ámbito, te lo digo y te oriento sobre a quién acudir.

Depende de ti y de tu objetivo, así que no te voy a dar un número cerrado. Sí te digo que no está pensado para semanas: los cambios que aguantan tardan más en instalarse que los que se caen. Y la idea no es que estés en consulta indefinidamente, sino que llegue un punto en el que ya no la necesites.

Sí. Trabajo igual de presencial en La Línea de la Concepción y online, y el seguimiento funciona bien en los dos formatos. De hecho muchas pacientes lo hacen online precisamente porque encaja mejor con sus horarios.

Lo que no vas a encontrar aquí: dietas de 1.200 calorías iguales para todo el mundo, listas de alimentos prohibidos para siempre, batidos que sustituyen comidas, detox, ni suplementos que prometen acelerar tu metabolismo. En pérdida de peso hay mucho vendehumos y mucha prisa, y las dos cosas suelen salir caras.

Tampoco vas a encontrar un sí a todo. Si en la primera consulta veo que tu caso necesita otro enfoque, o el acompañamiento de otro profesional además del mío, te lo digo desde el primer día y te oriento. Prefiero decirte con claridad que no soy la persona indicada antes que empezar un proceso que no te corresponde.

Puedes ver todas las modalidades de consulta o escribirme desde la página de contacto.